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INGRID BERGMAN

La cualidad de atraer al publico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ingrid Bergman ​ fue una actriz sueca galardonada con 3 premios Óscar —igualada por Meryl Streep y solo superada por Katharine Hepburn con cuatro estatuillas— y cinco Globos de Oro, además fue la primera ganadora del Premio Tony como mejor actriz. Considerada uno de los mitos del séptimo arte, según la lista realizada por el American Film Institute es la cuarta estrella más importante en la historia del cine. Es probablemente una de las actrices más prolíficas del siglo XX, debido en parte a que desarrolló su carrera en cinco idiomas (sueco, alemán, inglés, italiano y francés) y actuó en cine, teatro y televisión en Suecia, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Italia, Francia, España e Israel. Fue hija de Justus Samuel Bergman, un pequeño empresario de fotografía sueco y de su esposa Friedel Adler, nativa de la ciudad alemana de Hamburgo. Quedó huérfana de madre cuando tenía tres años y su padre, Justus, murió once años después. Su infancia transcurrió en la casa paterna, luego con una de las hermanas de su padre quien murió seis meses más tarde y finalmente con otro tío paterno, Otto Bergman y su familia. Decidió hacerse actriz para combatir su extrema timidez, «soy más yo misma cuando soy otra persona» —decía— y dio sus primeros pasos en el cine como extra a los 16 años, pero su verdadera meta era el trabajo teatral. Su primera oportunidad para actuar se la dio Greta Danielsson, una antigua amiga de su padre, quien le ofreció un papel como extra. En 1933 fue elegida entre cientos de aspirantes para estudiar en The Royal Dramatic Theater School, donde también estudió Greta Garbo. Su padre, al morir, se lo dejó todo a su hija asegurándose de que ella tuviera dinero para convertirse en actriz.

 

 

 

Cuando Ingrid le dijo a su tío Otto que quería ser actriz, este se opuso, pues en aquella época ser actriz estaba mal visto. Él pensaba que como tenía buenas calificaciones en sus estudios de secundaria, no necesitaba ser actriz, pero como Ingrid insistía, su tío le prometió que si se presentaba para una audición y no era escogida, no lo volvería a intentar. La institución The Royal Dramatic Theater School requería a cada actor que representara tres piezas, después de lo cual, los jueces seleccionarían dos de ellas, si el aspirante era rechazado se le daba un sobre marrón y si era aceptado, un sobre blanco. Ingrid decidió representar una comedia. Mientras actuaba, los miembros del jurado no parecían verle la gracia, ni siquiera prestaban mucha atención. De pronto, tras la primera lectura, le dijeron que podía retirarse...Mas tarde dijo:.

 

  -" Cuando abandonaba el escenario estaba de luto, me encontraba en un funeral. El mío. Era la muerte de mi yo creativo. Tenía el corazón roto de veras. Al salir a la calle, Estocolmo, que siempre me había parecido tan hermoso, no lo era, y los actores y actrices que esperaban a recoger su sobre, se reían y burlaban de mí, ¿Por qué no lo has cogido? me preguntaban entre risas. Cada vez me sentía peor. Aunque casi no veía nada porque tenía los ojos llenos de lágrimas. Cuando llegué a casa, me estaban esperando mis primas, me dijeron que había llamado un actor amigo de ellas que había participado en las pruebas. Él había conseguido un sobre blanco y preguntó que por qué yo no había recogido el mío. Le pregunté si sabía de qué color era mi sobre. Me dijo que era blanco. Salí volando. Corrí todo el rato hasta recoger mi sobre blanco. Estaba entusiasmada. Llevada por la agitación, rompí el papel de dentro al abrir el sobre. Años después conocí a uno de los miembros del jurado y le pregunté por qué habían interrumpido mi lectura tan pronto. Él me dijo: “Nos encantó su seguridad y su impertinencia. Hablamos y no vimos ninguna necesidad de perder el tiempo. Sabíamos que era fabulosa y tenía un talento innato. Su futuro como actriz estaba asegurado”. Aquella noche, cuando me enteré de lo del sobre blanco, cambió mi vida.-"

 

 

 

 

 

Su primera película fue Munkbrogreven de Edvin Adolphson. En 1937 se casa con el dentista Petter Lindström, unión de la que nace su hija Pia Lindström. Petter la anima a hacer una película en Alemania. Durante el rodaje de El pacto de las cuatro, Ingrid conoce al ministro para la Ilustración Pública y Propaganda de la Alemania nazi Joseph Goebbels, quien intenta convencerla para que haga películas para el III Reich, dado que era medio alemana y sabía el idioma, pero no aceptó. Su sexta película Intermezzo tuvo mucho éxito e hizo que el productor cinematográfico David O. Selznick comprara los derechos de la película para que Ingrid la volviera a protagonizar en idioma inglés...."Bésame. Bésame como si fuera la última vez”. Cuando Ingrid Bergman dijo esas palabras, en ‘Casablanca’, el mundo terminó de enamorarse de ella. Ya llevaba unos años actuando en Hollywood, y unos cuantos más en su Suecia natal, y durante ese tiempo no había hecho más que ganar admiradores y labrarse una inteligente carrera como actriz, tanto en el cine como en el teatro. La Academia tardó unos años más en rendirse al talento de Ingrid Bergman, una joven actriz nacida en Estocolmo en 1915. Su primera nominación como Mejor actriz llegó en 1944 con ‘Por quién doblan las campanas’, y su primer Oscar lo ganó al año siguiente con ‘Luz que agoniza’ de George Cukor. Llegarían dos nominaciones más, por ‘Las campanas de Santa María’ de Victor Fleming. Pero no solo era una actriz de prestigio, sino que tenía la ansiada cualidad de atraer al público a las salas. ‘Las campanas de Santa María’ fue la película más taquillera de 1945 en Estados Unidos, y sus cintas con Alfred Hitchcock, ‘Recuerda’ y ‘Encadenados’, fueron grandes éxitos de público.

 

 

Aunque es imposible hablar de Ingrid Bergman sin tocar su vida privada. Enamoró a Hollywood y al público estadounidense por su naturalidad y su cercanía, cualidades no muy comunes en las estrellas de cine. No se enzarzaba en discusiones en los rodajes, se aprendía al pie de la letra sus diálogos antes de empezar a grabar y se entregaba completamente al trabajo, siempre con una sonrisa y amabilidad. Huía del artificio que envolvía a las actrices de la época hasta el punto de negarse a cambiar su aspecto cuando era una joven actriz sueca recién llegada a la industria. El amor apasionado e incondicional que Estados Unidos le profesó fue un regalo envenenado cuando Bergman protagonizó uno de los mayores escándalos del Hollywood clásico enamorándose de Roberto Rossellini y teniendo un hijo con él mientras seguía casada con su primer marido. La sociedad estadounidense vio cómo la niña de sus ojos, realmente de procedencia y personalidad europeas, transgredía sus valores morales. Desde 1950 no pudo volver a Estados Unidos durante unos años y su relación con la industria nunca volvió a ser la misma. Estaban metidos en tal embrollo que su boda tuvo que ser por poderes, a través de abogados y a miles de kilómetros de distancia de donde se encontraban. El romance entre la actriz Ingrid Bergman y el director Roberto Rossellini marca un antes y un después en la historia de los escándalos del siglo XX. Eran solo dos personas casadas que se habían enamorado y embarcado en una relación adúltera, nada que no se hubiese visto antes y más en la siempre agitada industria del cine, pero algo en ellos provocó que el resorte de la indignación internacional se encendiera con una virulencia pocas veces vista. Hubo condenas del Vaticano, quejas en el Senado de Estados Unidos, insultos de todo tipo y un interés de prensa y público ávido y destructivo. También hubo gloria, volcanes en erupción, platos de espaguetis volando por los aires, té y simpatía.

 

Esta carta ya legendaria forma parte de la historia del cine. No es extraño que dos sensibilidades artísticas de la talla de Ingrid Bergman y Rossellini conectaran a través de las películas del segundo, obras capitales del neorrealismo italiano que provocaron en Ingrid un cataclismo emocional e intelectual. “El realismo la sencillez de Roma, ciudad abierta eran sobrecogedores”, recuerda ella en sus memorias. “Nadie parecía actor y nadie hablaba como tal. Había oscuridad y sombras, algunas veces no se oía, y otras resultaba imposible incluso ver. Pero así es la vida… No siempre se ve y se oye, y, no obstante, se sabe que acontece algo que está casi más allá de lo comprensible”. Ingrid salió conmovida del cine aquella noche de primavera de 1948. No lo sabía, pero su vida acaba de cambiar para siempre.

  

Hollywood volvió a quererla. Después de una prolífica relación personal y profesional con Rossellini de la que salieron cinco largometrajes y tres hijos carnales, Bergman se divorció del director y continuó lo que más le importaba: su carrera. Y la Academia volvería a premiarla dos veces más: recibió un Oscar como mejor actriz por ‘Anastasia’ en 1957, cuando el país intentaba volver a entablar lazos con ella, y una tercera estatuilla, como actriz de reparto, por el ‘Asesinato en el Orient Express’ de Sidney Lumet.

 

 

 

Hasta el momento ella, Meryl Streep y Frances McDormand son las únicas actrices con tres Oscar, Bergman aún volvería a ser nominada una vez más, aunque no lo ganó, por ‘Sonata de Otoño’ de Ingmar Bergman, su compatriota con el que compartía apellido pero no parentesco. En 1939, y después de protagonizar una docena de películas en Suecia, se traslada a los Estados Unidos para protagonizar la nueva versión de Intermezzo. En 1942 protagonizó Casablanca, estrenada en 1943, año en el que fue postulada por vez primera a los Óscar, en este caso por su brillante labor en la película Por quién doblan las campanas, aunque no lo ganó. Sin embargo, Ingrid Bergman se mostró satisfecha con su labor y declara públicamente frente a la actriz Jennifer Jones, ganadora del premio: Tu Bernadette es mejor que mi María.... No obstante, al año siguiente obtiene el Óscar a la mejor actriz, esta vez por su papel en Luz que agoniza. En 1945 recibe su tercera candidatura consecutiva a los Óscar, esta vez por la película Las campanas de Santa María. La actriz recibiría su cuarta candidatura a los Óscar en la categoría de mejor actriz en 1948, por su papel en Juana de Arco.

 

 

 

 

 En 1949 Ingrid Bergman decidió escribir una carta dirigida al director italiano Roberto Rossellini expresándole su deseo de trabajar en alguna de sus películas. Cuando Rossellini recibe la carta va a Estados Unidos para conocer a Petter y a Ingrid. En 1949 se trasladó a Italia con 300 dólares pensando volver en unos meses, para rodar a las órdenes de Rossellini la película Stromboli. Durante el rodaje, comenzó una relación con el director italiano. Fruto de esta relación, Bergman quedó embarazada. Su hijo Roberto Ingmar Rossellini nació el 2 de febrero de 1950, lo que provocó un gran escándalo en Estados Unidos. El vicepresidente y director de Códigos de Producción, Joseph Breen, le pidió que desmintiera los rumores de que estaba a punto de divorciarse y abandonar a su primera hija para casarse con Rossellini. Fue criticada por la Iglesia luterana de Suecia y sacerdotes de la Iglesia católica, sobre todo en Estados Unidos; también recibió cartas de personas que pensaban que debía ser quemada en la hoguera, no como Juana de Arco, sino como una bruja.​ El escándalo fue de tal magnitud que incluso provocó que la actriz fuera declarada persona non grata en territorio estadounidense, lo que hizo que se exiliara en Italia, dejando a su primer marido y a su primera hija en Estados Unidos. Tal como declaró después:

  “-  Me llegaban cartas atroces, cada sobre iba lleno de odio. En algunas ponían que yo ardería en el infierno por toda la eternidad. Otras decían que era una agente del diablo y que mi pequeño era hijo del diablo. Y aun otras que mi bebé nacería muerto o sería jorobado. Hablaban de toda clase de horrorosas deformaciones que afectarían a mi hijo. Me llamaban puta y fulana. No podía creer que me odiara tanta gente. Al margen de lo que pensaran sobre mi vida, se trataba de mi vida privada, y yo no les había hecho nada. Estaba en estado de shock. Llegaban cartas de todas partes, pero la mayoría de América. América es muy grande, así que había gente para escribir cartas de todas clases. Roberto me preguntaba por qué las leía si me afectaban tanto. Decía que era como leer reseñas de críticos a quienes nunca les gusta tu trabajo. ¿Qué sentido tiene? Yo le respondía que era el único modo para encontrar cartas de amigos que me animaban y apoyaban.-“

 

 

 

 

 

Después de separarse de Lindström y el nacimiento de su hijo, la actriz y Rosellini se casaron el 24 de mayo de 1950. Con el director italiano tuvo además otras dos hijas, las gemelas Isabella e Isotta. Finalmente, se separó de Rossellini en 1957. Durante su estancia en Italia trabajó en cinco películas más dirigidas por su marido: Europa '51, Siamo Donne, Viaggio in Italia, Giovanna d'Arco al Rogo y La Paura; en su momento, estas películas representaron fracasos de público y de crítica, aunque más tarde fueron revalorizadas, gracias a la crítica europea y a los creadores del movimiento francés Nouvelle vague. Los fracasos de su trabajo conjunto con Rossellini llevaron al matrimonio a una crisis financiera. En 1956 Rossellini le permitió trabajar bajo las órdenes del director francés Jean Renoir en la película Elena et les hommes con la que volvió a tener éxito. En ese año protagonizó en Inglaterra la película Anastasia por la que ganaría su segundo Óscar como mejor actriz, que su amigo y colega Cary Grant recibió en su nombre. Redobló el éxito con su triunfo en las tablas en París, en Té y simpatía de Robert Anderson, durante la temporada En 1959 volvió a Hollywood para presentar el Óscar a la mejor película en la 31.ª edición de entrega de los premios de la Academia. En la sala, el público la recibió con una ovación cerrada. El 23 de diciembre de 1958, se casó con el productor teatral sueco Lars Schmidt. A partir de entonces, comenzó a alternar sus actuaciones en películas en Estados Unidos y en Europa, así como apariciones ocasionales en dramas televisivos y en obras de teatro. De ese período destacan sus labores en Otra vuelta de tuerca (1959), por la que recibe su primer premio Emmy; Hedda Gabler, La visita, Stimulantia (episodio "El collar", filmado a fines de 1964 sobre un relato de Guy de Maupassant, en la cual se reunió con su antiguo compañero de la Escuela de Arte Dramático, Gunnar Björnstrand y el antiguo mentor de Bergman, Gustaf Molander, en la que fue su última labor para el cine); La voz humana (1966); Flor de cactus (1969); Cuestión de tiempo (1976, película también titulada Nina, junto a Liza Minnelli, dirigida por Vincente Minnelli, en la que actuaba su propia hija, Isabella Rossellini en su debut en las pantallas y era maquillada por su hermana gemela, Ingrid Isotta Rossellini; En 1974, la actriz recibió su tercer Oscar, esta vez en la categoría de mejor actriz de reparto, por Asesinato en el Orient Express.

 

En 1975 se le diagnosticó un cáncer de mama y en ese mismo año se divorció de Lars Schmidt. A pesar de su frágil salud, siguió trabajando a tiempo completo. Ingrid junto a su colega Yossi Graber durante una sesión de maquillaje para la cinta Una mujer llamada Golda (1982). Con este trabajo, Bergman obtuvo un Premio Emmy y un Globo de Oro a la mejor actriz de miniserie o telefilme.Su última postulación a los Premios Óscar la recibió en 1978 por su papel en Sonata de otoño, del director sueco Ingmar Bergman. A finales de 1981, se trasladó a Israel para la filmación de la miniserie televisiva Una mujer llamada Golda sobre la vida de la primera ministra de Israel Golda Meir. Las nueve semanas de rodaje, que concluyeron en Londres, significaron un enorme desafío para la salud debilitada de la actriz, por entonces en la etapa terminal del cáncer del cual moriría meses después de finalizada la filmación, el día en que cumplía 67 años.

 

 

A lo largo de su vida, tres directores marcaron su carrera cinematográfica: Gustaf Molander, quien la dirigió en siete películas y con el que fue proclamada mejor promesa del cine sueco en 1935; Rossellini, quien la dirigió en seis películas y fue su marido; y Alfred Hitchcock, que la dirigió en tres ocasiones siendo ya una consolidada actriz. Su labor en las tablas fue igualmente reconocida tanto en Suecia, donde debutó en los años 30, como en Estados Unidos en la avenida de Broadway en Nueva York Según la lista elaborada por el American Film Institute,​ Ingrid Bergman es la cuarta estrella femenina más importante en la historia del cine, precedida por Katharine Hepburn, Bette Davis y Audrey Hepburn. Por otro lado, ya que la actriz hablaba de manera fluida los idiomas sueco, inglés, italiano, alemán y francés, pudo participar en diversos trabajos cinematográficos rodados en estos idiomas y obtener otros premios.

 

 

 

 

Bergman ha sido considerada también como la segunda actriz con más premios... Oscar de la historia del cine con 3 premios: 2 como Mejor Actriz y 1 como Mejor Actriz de Reparto, siendo la quinta actriz con más candidaturas al Oscar con 7 nominaciones, de las que ganó 3 veces....

No me cabe duda de que estoy terminando un articulo de una de las actrices mas importante del cine y poseía la cualidad de atraer el publico.

 

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